6 CLAVES PARA SABER ELOGIAR

“uno puede defenderse de los ataques; contra el elogio se está indefenso”
SIGMUND FREUD

 

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Algunas personas son capaces de vivir de un elogio durante meses, sin embargo, pocas veces elogiamos como deberíamos y a aquellos que se lo merecen. En este artículo reflexionamos sobre la importancia de saber elogiar adecuadamente para mejorar como personas y como profesionales.


1.- Elogiar es distinto de adular.
Adular consiste en alabar a una persona de forma interesada para conseguir su favor o ganar su voluntad. La adulación frecuentemente genera en los demás una impresión de falsedad o desconfianza, no aporta nada a la estima del que adula y empeora las relaciones entre ambos.
2.- Sinceridad como espíritu del Elogio.
El elogio debe ser sincero: si no siente que la conducta deba ser objeto de elogio, no la elogie bajo ningún concepto. La sinceridad o falsedad se transmiten de forma no verbal y una apreciación objetiva de la realidad puede hacerte contradecir a la persona elogiada.
3.-Elogie el acto. No a la persona.
El elogio debe ser específico, dirigido a algo determinado. El elogio del acto evita el bochorno y la confusión y se reviste de apariencia más sincera. Elogiando un acto concreto y no a la persona que lo produce se evitan las acusaciones de favoritismo y se crea un incentivo concreto para la repetición de dicho acto.
4.- El elogio como refuerzo de conducta positiva
El elogio apropiado creará un estímulo positivo en la persona elogiada, la cual se sentirá premiada y agradecida por tu gesto, pero también supondrá un refuerzo positivo hacia la conducta merecedora del elogio, de modo que la persona tenderá a reproducir dicha conducta a sabiendas del reconocimiento que recibirá por ello. Al igual que la crítica o el castigo son refuerzos negativos que buscan eliminar una conducta determinada en la persona que los realiza, un elogio a una conducta positiva puede ser mucho más fuerte y más útil a la hora de influir en la conducta o estima de las personas con las que nos relacionamos.
5- El Elogio como instrumento de liderazgo.
Un elogio es un recurso poderoso que podemos perfeccionar y que nos proporcionará una mejora en la impresión que causemos a los demás y a dotarnos de una herramienta en materia de liderazgo profesional: la capacidad de influir en aquellos a los que elogiamos. A nivel inconsciente, nuestra mente tiende a la búsqueda del placer inmediato y se aleja de cualquier forma de sufrimiento. Un elogio estimula la parte racional y emocional del cerebro, por lo que produce placer inmediato a nivel consciente e inconsciente; esto causa un estímulo positivo en la persona elogiada, con independencia de que se considere, o no, merecedora del elogio.
6.- Elogiar como fuente de energía positiva.
El elogio es una acción que nos llenará de energía positiva a nosotros mismos. Tanto el que elogia como el elogiado se sentirán satisfechos y se fortalecerán los vínculos entre ambos. Te invitamos a que adquieras la costumbre de decir diariamente una cosa amable a tres personas distintas; cuando vea la satisfacción, gratitud y placer que proporcionas a los demás te sentirás muy satisfecho.

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